La alfarería en la Ciudad de Panamá: Breve reseña de una industria olvidada de nuestra ciudad.

Septiembre 05, 2019
Cerámicas Panameñas

De estas últimas, los alfareros a veces optaban por recubrir algunas vasijas con una capa vidriada que obtenían mediante un proceso sofisticado en el que sumergían la cerámica en una solución a base de óxido de plomo y estaño la cual al ser cocida a temperaturas por encima de los 1000° C creaba el característico acabado lustroso y el fondo de color blanco. Este tipo de cerámica se le conoce en el mundo Hispanoamericano como mayólica y fue uno de los productos más codiciados de los talleres de la Ciudad de Panamá.

Las mayólicas panameñas solían estar decoradas con diseños pintados de diversos colores como el azul, marrón, verde, y amarillo los cuales eran obtenidos de minerales como el cobalto, manganeso, cobre, y hierro respectivamente. Un estudio realizado a los diseños decorativos de estas vajillas reveló que los alfares de la Ciudad de Panamá reproducían elementos iconográficos que eran populares en Europa los cuales estaban inspirados principalmente en diseños de la época Medieval y de la porcelana China.

 

mercado de Panamá

Fig 1.- Fotografía del mercado de la ciudad de Panamá. Se puede apreciar diferentes tipos de vasijas a la venta.

No obstante, estas redes de comercio coloniales no eran solo indispensables para distribuir la mayólica panameña sino también para producirlas dado que algunos de los ingredientes necesarios para su manufactura debían ser importados. Puntualmente el plomo, que era utilizado para crear la capa vidriada, provenía tanto de España como de la región andina según revelo un estudio reciente. Por lo tanto, no es desacertado considerar la mayólica panameña como un producto de un mundo cada vez más globalizado ya que para producirla se debió usar barro de Panamá, plomo de España o Sudamérica, y las manos de alfares europeos (aunque no se puede descartar la participación de artesanos de ascendencia indígena y africana en estos talleres).

 

Quizás uno de los datos más fascinantes de la mayólica panameña es su amplia comercialización ya que restos de la misma han sido recuperados a lo largo de Hispanoamérica en sitios coloniales de Republica Dominicana, México, Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, y Argentina. Algunos arqueólogos consideran que la extensa presencia de esta cerámica en ciudades ubicadas próximas al Océano Pacifico y al sur del istmo indica que la Ciudad de Panamá fue uno de los principales suplidores de mayólica americana de las urbes Sudamericanas durante gran parte de los siglos XVI y XVII.

No obstante, estas redes de comercio coloniales no eran solo indispensables para distribuir la mayólica panameña sino también para producirlas dado que algunos de los ingredientes necesarios para su manufactura debían ser importados. Puntualmente el plomo, que era utilizado para crear la capa vidriada, provenía tanto de España como de la región andina según revelo un estudio reciente. Por lo tanto, no es desacertado considerar la mayólica panameña como un producto de un mundo cada vez más globalizado ya que para producirla se debió usar barro de Panamá, plomo de España o Sudamérica, y las manos de alfares europeos (aunque no se puede descartar la participación de artesanos de ascendencia indígena y africana en estos talleres).

Desafortunadamente, el devastador ataque a la Ciudad de Panamá dirigido por el corsario Henry Morgan en 1671 fue un golpe mortal para esta industria ya que toda la evidencia arqueológica apunta que los talleres de alfarería fueron abandonados junto con la antigua urbe a la que ellos suplían. Pese a que aun debemos corroborar si en efecto toda producción cerámica en la ciudad cesó después del siglo XVII (ya que existen indicios documentales que sugieren lo contrario), no queda duda que nuestra ciudad llegó a ser en un momento de su historia uno de los principales centros de producción alfareros de Hispanoamérica.